Si tuviera que describir tu amor, sería como un día soleado de primavera en un prado verde con árboles, flores silvestres, y vacas pastando en el horizonte.

Es el sitio perfecto para descansar, es todo lo contrario a una guerra. ¿Qué caballero no quisiera descansar en un sitio así?

Toda mi armadura se cae a pedazos y solo estamos nosotros dos, descansando en nuestro prado.

Para María Paz
O

Esta carta se abre el sábado 19,
a las ocho de la mañana en París.

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Nuestra canción

escríbela y el sobre se abre

la que siempre te pongo

Si tuviera que describir tu amor, sería como un día soleado de primavera en un prado verde con árboles, flores silvestres, y vacas pastando en el horizonte. Es el sitio perfecto para descansar, es todo lo contrario a una guerra, ¿qué caballero no quisiera descansar en un sitio así? El caballero nació para luchar y trabajar, y si es necesario, hasta sacrificarse, porque ese es su deber... Pero también necesita un lugar al cual ir a sanar sus heridas, recuperar su cordura y sentirse en paz. Esta es la dualidad del caballero: ser frío, resiliente y no bajar la guardia, estar en alerta constante y preparado ante cualquier peligro. Pero en algún momento se encuentra con un prado como ese... De pronto se da cuenta que no hay ninguna guerra a la vista, no hay amenazas ni peligros, y de repente toda su armadura se cae a pedazos, quedando totalmente expuesto y se da cuenta de que también es capaz de descansar y amar.

Amor, estoy lejos de ese prado primaveral, no he visto a mi flor desde el 3 de septiembre y apenas estamos a 10, y aunque aquí desde donde escribo esta prosa es en efecto primavera, para mi corazón es invierno... Puedo calmar el hambre, la sed, ¿pero y mi amor? ¿cómo lo calmo? No hay manera alguna de derramar este sentimiento, no hay objeto al que volcarlo más que en esta carta.

Mi amor, cada vez que voy a tu casa y te abrazo y me miras con tus ojos, ojos que dicen "Estoy feliz", me doy cuenta que soy como ese caballero y tú eres mi día soleado con flores y vacas pastando. Cuando terminamos de hacer el amor y te abrazas a mi pecho y suspiras, en ese momento, toda mi armadura se cae a pedazos y solo estamos nosotros dos, descansando en nuestro prado.

Omar